domingo, 5 de abril de 2015

LA HISTORIA INEXPLICABLE DE Andreas Lubitz

Andreas Günter Lubitz tenía 27 años y su sueño
 era ser piloto. 


Foto: El piloto alemán Andreas Lubitz
Nació en Montabaur, una pequeña localidad del estado federado Renania-Palatinado, a menos de 100 kilómetros de Fráncfort y a unos 169 de Düsseldorf. Se introdujo en el mundo de la aeronáutica siendo todavía un adolescente en busca de cumplir su mayor ambición. Le apasionaban los aviones. Su habitación estaba repleta de pósters con imágenes de aeroplanos. Comenzó trabajando con vuelos sin motor y poco a poco se fue especializando en su modelo preferido: el Airbus A320. Precisamente el mismo tipo de avión que el martes se estrelló contra los Alpes franceses mientras él se encontraba al mando y en el que murieron las 150 personas que iban a bordo del vuelo 4U9525.


"Pensar que el hombre pueda vivir sin Dios es suponer que un girasol pueda vivir sin luz o una rosa sin agua. Decir que el hombre existe independientemente de Dios, es como decir que un reloj puede existir sin un relojero que lo fabricara, o que un escrito pueda existir sin un escritor."

Lubitz llevaba una vida activa, participaba en carreras populares e incluso llegó a correr una media maratón. Le gustaba la música pop, el house y salir a tomar algo por las noches de acuerdo con los datos de su perfil de Facebook. El joven llena las portadas de la prensa nacional e internacional y es la imagen de todas las televisiones. Se ha convertido en trending topic y la red pelea por conocer cada detalle de su vida. Todo ello después de que la Fiscalía de Marsella anunciara ayer la principal hipótesis para explicar la inmensa tragedia del accidente aéreo en los Alpes franceses: “El copiloto hizo descender el avión voluntariamente para estrellarlo. Quería destruirlo”. La demoledora conclusión de una investigación que aún sigue en marcha y extraída de la primera caja negra ha consternado al mundo entero, empeñado en averiguar los motivos que llevaron a Lubitz a encerrarse en la cabina primero, impedir que entrara el otro piloto después, y producir el brusco descenso del avión, que acabó colisionando contra el macizo de los Trois-Évêchés.

"No todo el que rechaza a Dios es un libertino. Hay mucha gente no salva, que aún así viven vidas sobrias y disciplinadas, vidas plenas y felices. La Biblia presenta ciertos principios morales, que benefician a TODOS en este mundo, fidelidad, honestidad, autocontrol, etc." (Lee proverbios 23).

Una actitud “impecable”

Se formó en la escuela de pilotos de Lufthansa de Bremen, una de las más exigentes que hay, según fuentes del sector. Para ser admitido es necesario someterse a varias pruebas de física, matemáticas, idiomas y test psicotécnicos, además de otros exámenes médicos y psicológicos. Después fue entrenado en Phoenix, estado de Arizona.
Lubitz acumulaba 630 horas de vuelo desde que obtuvo su licencia en 2010 y trabajaba en la aerolínea alemana desde 2013, año en el que fue contratado. Comenzó como auxiliar de vuelo, pasó por la escuela de aviación civil de la aerolínea matriz y trabajó durante algún tiempo en Germanwings, filial low cost de Lufthansa. Según el CEO de esta última, Carsten Spohr, el alumno Lubitz tuvo siempre una actitud “impecable” y “era apto al ciento por ciento para el vuelo” porque, a pesar de que interrumpió su formación durante varios meses, después volvió a someterse a cada examen y los superó sin dificultades. La aerolínea afirmó “no disponer de datos” sobre los motivos que llevaron a Andreas a solicitar un descanso, pero según la revista alemana Der Spiegel, fuentes cercanas al piloto confirman que pudo “sufrir una depresión y mostrar síntomas de agotamiento”. El CEO de Lufthansa se apresuró a decir que, al existir el “secreto médico” incluso después de la muerte, el cual prohíbe en todo caso hacer públicos datos de este tipo, deberá ser la Fiscalía francesa la que facilite esa información.

"Estamos atribulados en todo, pero no angustiados; perplejos, pero no desesperados; perseguidos, pero no desamparados; abatidos, pero no destruidos." 2 Corintios 4:8-9



¿Qué es la depresión severa?

La depresión severa es una seria enfermedad cuyos síntomas incluyen humor deprimido, disminución en el nivel de energía y en el interés por la vida, molestias físicas, cambios en los patrones de alimentación y sueño, y pensamiento y movimientos ya sea lentos o agitados. La depresión severa no es una tristeza pasajera. Si no se obtiene tratamiento, los síntomas pueden durar semanas, meses o años, sin embargo, un tratamiento adecuado puede ayudar a la mayoría de las personas que sufren de depresión.
La depresión severa es una enfermedad seria que afecta anualmente a 9.9 millones de adultos en Estados Unidos, el equivalente a aproximadamente el 5% de la población. La depresión severa causa más casos de incapacidad en Estados Unidos que cualquier otra enfermedad. Comparado con el número de casos anuales de trastornos depresivos que se presentan en los hombres (3.2 millones), más del doble (6.7 millones) se presentan en mujeres.
A diferencia de los sentimientos normales y pasajeros de tristeza, pérdida y duelo, la depresión severa continúa y causa serios problemas de pensamiento, comportamiento, estado anímico, actividades y salud en la persona.
Con frecuencia, la depresión severa comienza entre los 15 y 30 años de edad, pero también puede presentarse en niños y ancianos. Todas las personas, independientemente de su edad, grupo étnico o económico, pueden sufrir de depresión. Más de la mitad de las personas que sufren un episodio de depresión seguirán teniendo episodios hasta una o dos veces al año si no reciben tratamiento. Sin tratamiento, una persona con depresión puede llegar al suicidio.

 "O aprendemos a vivir como hermanos o pereceremos todos juntos, víctimas de nuestra locura" . Martin L. King

El hombre de hoy, su destino temporal y eterno, su dignidad, está en peligro, porque la humanidad está atravesando un momento particularmente difícil de su historia. Este mundo que se obstina en negar a Dios, porque no existe o porque ha muerto, resulta que no puede vivir sin Dios.  El hombre sin Dios no puede comprenderse a sí mismo, ni realizarse.