sábado, 16 de febrero de 2013

Soy Naamán, General del Ejercito Sirio

Quien eres?, grito el atalaya.

-"Soy Naamán, general del ejército Sirio, traigo cartas para el rey de Israel", le contesto.

Yo soy Naamán, gozo del favor de mi rey porque, bajo mi mando el ejercito Sirio ha dado muchas victorias, ha extendido nuestro territorio y aumentado riquezas al reino, he conservado la paz, he sometiendo ejercitos enemigos. Ahora me presento con oro y plata ante el rey de Israel para encontrar su favor y pueda sanar mi lepra.

...Esta es mi historia...
 

 

Ahora reconozco que no hay Dios en todo el mundo, sino sólo en Israel (2 Reyes 5,15).
 

¿Te ha pasado alguna vez que sientes que las cosas no suceden como tú quisieras?, ¿Te has frustrado porque no todo camina como tu lo deseas?.
Muchas veces actuamos como Naaman, creyendo que somos muy importantes, que merecemos la principal atención, que nuestro problema es más grande por lo cual requiere que sea atendido por alguien muy importante, y como nosotros queremos, a la hora que queremos, del modo que nos parezca mejor. Si las cosas no resultan así nos molestamos y hasta maldecimos.

Recuerda que el mundo no gira en torno a ti, que siempre existirán problemas más grandes y más pequeños que el tuyo, personas más grandes y más pequeñas que tú, en todos los sentidos, física, moral, intelectual, laboral, espiritualmente, etc.

Muchas veces la solución a nuestro problema es tan fácil, que ni siquiera la tomamos en consideración. Nos afanamos por los bienes materiales y por ganar el favor de personas importantes, creyendo que eso dara seguridad a nuestras vidas
, y olvidamos que el amor, la amistad, la lealtad, la dignidad, también cuentan.

Y lo mas importante, que Dios Todopoderoso utiliza a las personas indicadas (humildes), para guiarte en tu vida, para aconsejarte, incluso para reprenderte. El tiene el control de nuestas vidas.